
En panel sobre prioridades y desafíos en Nueva Esperanza, Enero 2026,
En
el marco del 40 aniversario de Common Hope / Fundación Familias de Esperanza
Entrevista
a Juan de Dios Simón Sotz[1]
Director de Programas y Operaciones
1.
Educación como eje estratégico del desarrollo humano
Cuando
reflexiono sobre Common Hope / Fundación Familias de Esperanza, la primera
palabra que emerge es educación. Esta elección no es casual, sino que responde
a la evidencia empírica que posiciona a la educación como uno de los factores
más determinantes del desarrollo humano sostenible, particularmente en
contextos de vulnerabilidad social.
La
Fundación ha apostado de manera consistente por el fortalecimiento de
capacidades educativas y habilidades para la vida de la niñez y juventud, lo
cual constituye una estrategia de impacto a corto y mediano plazo. En
Guatemala, esta apuesta es especialmente relevante si se considera que el 61 %
de la población se encuentra entre los 15 y 64 años, es decir, en edad
potencialmente productiva, mientras que el 33.4 % es menor de 14 años, lo que
confirma la vigencia del bono demográfico identificado por el Censo Nacional de
Población y Vivienda 2018.
Las
proyecciones demográficas del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA)
y SEGEPLAN indican que este bono alcanzará su punto óptimo alrededor del año 2044
y se extenderá hasta aproximadamente 2050, lo cual representa una ventana de
oportunidad limitada en el tiempo para invertir estratégicamente en capital
humano.
Desde
una perspectiva personal y profesional, me identifico profundamente con el programa
de becas educativas de la Fundación, dado que mi propia trayectoria académica
—tanto a nivel nacional como internacional— fue posible gracias al acceso a
becas y al acompañamiento solidario de diversas personas e instituciones. Las
becas no solo representan un apoyo financiero, sino un mecanismo concreto de
reducción de brechas de oportunidad.
El
programa de becas de la Fundación cubre costos directos asociados a la
permanencia escolar, tales como matrícula, útiles escolares, libros, calzado,
uniformes y, cuando es necesario, transporte. Este tipo de intervención resulta
crucial en un país donde la tasa neta de cobertura en el nivel diversificado
apenas alcanza el 24.5 % a nivel nacional, evidenciando una fuerte deserción
educativa en la adolescencia y juventud.
Las
comunidades atendidas por la Fundación —Antigua Guatemala, San Rafael El Arado,
San Miguel Milpas Altas y la comunidad de Nueva Esperanza en San Pedro Ayampuc—
se insertan en este contexto nacional, donde la exclusión educativa puede
transformar el bono demográfico en una bomba social, manifestada en migración
forzada, frustración juvenil y la interrupción de proyectos de vida legítimos
como el deseo de convertirse en profesionales, técnicos o servidores públicos.
2.
Orgullo institucional y coherencia con el desarrollo humano integral
Uno
de los aprendizajes más significativos sobre la historia y misión de la
Fundación es su enfoque integral, el cual puede compararse metafóricamente con
un tejido tradicional de telar (güipil): múltiples hilos que se entrelazan para
construir identidad, cohesión y fortaleza comunitaria. En este tejido
institucional convergen la educación, la salud, la vivienda y el desarrollo
familiar, dimensiones que coinciden plenamente con los componentes del Índice
de Desarrollo Humano (IDH).
Guatemala
se clasifica actualmente como un país de desarrollo humano medio, con un IDH de
0.662, ubicándose por debajo del promedio latinoamericano. Las dimensiones más
rezagadas del índice corresponden precisamente a la educación y al nivel de
vida. En este sentido, el modelo de intervención de la Fundación demuestra una coherencia
técnica y conceptual con los marcos internacionales de desarrollo humano
promovidos por el PNUD.
Asimismo,
me genera especial orgullo formar parte de una organización que mantiene estándares
elevados en su compromiso con la educación, incluso más allá de las
obligaciones mínimas establecidas por el marco legal nacional. El Artículo 74
de la Constitución Política de la República de Guatemala establece la
obligatoriedad de la educación hasta el nivel básico; sin embargo, la Fundación
asume explícitamente como misión el acompañamiento hasta la culminación del
nivel diversificado o un vocacional equivalente, una etapa crítica donde se
concentra la mayor exclusión educativa.
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| Con el presidente de la Junta Directiva de Common Hope /Familias de Esperanza. |
3.
Visión prospectiva: humanidad, innovación y sostenibilidad
Mi
aspiración para los próximos 40 años de la Fundación es que logre preservar su
esencia humanista, manteniendo un equilibrio virtuoso entre la innovación y la
solidaridad. En un contexto global marcado por el avance acelerado de la
tecnología y la inteligencia artificial, resulta fundamental que estos
desarrollos estén al servicio del desarrollo humano, y no en sustitución del
vínculo humano que caracteriza a la educación, la salud y el acompañamiento
comunitario.
Desde
una perspectiva institucional, la innovación debe concebirse como un proceso evaluado
y basado en evidencia. Los nuevos programas y metodologías deben ser
piloteados, medidos y ajustados antes de ser escalados o replicados en otros
contextos territoriales, garantizando así su pertinencia y sostenibilidad.
La
incorporación de tecnologías aplicadas a la educación, la salud y la gestión de
la información es no solo deseable, sino necesaria. No obstante, estas
herramientas deben complementar —y no reemplazar— el rol del docente, del
profesional de la salud y del acompañamiento comunitario, potenciando su
impacto en las familias atendidas.
Finalmente,
uno de los sueños estratégicos más relevantes es que la Fundación alcance,
progresivamente, niveles de autosostenibilidad, particularmente en la comunidad
de Nueva Esperanza. Este objetivo requiere una gestión ética, transparente y
coherente con los compromisos asumidos frente a donantes, estudiantes, familias
y aliados estratégicos, asegurando que la huella institucional se traduzca en transformaciones
duraderas en las trayectorias de vida de las personas y comunidades a las que
servimos.
Fuentes principales
- Instituto
Nacional de Estadística (INE). Censo Nacional de Población y Vivienda
2018.
- UNFPA
& SEGEPLAN. Análisis de Situación de Población 2024.
- Ministerio
de Educación de Guatemala (MINEDUC). Anuario Estadístico de Educación
2023–2024.
- Programa
de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Informe de Desarrollo
Humano – Guatemala.






























